Expositor
Cofrade Solidario
Zona Hermanos
Grupo Joven Los Castillitos

Disminuir  Aumentar


Nuestra Señora de los Dolores


       Se trata de una imagen de candelero, para vestir, con la cabeza y manos modeladas en terracota policromada, con una altura máxima de 1,42 metros, que representa la viva imagen de la Dolorosa dieciochesca. Esbelta en su toca monjil, entrelaza sus manos a la altura del pecho, en un patente signo de crispación y súplica ante el dolor de su hijo.

       La cabeza, sobre la que destacan sus grandes ojos, caídos y semientornados, con pestañas naturales, se vuelve ligeramente hacia la derecha, sumida en un típico gesto de profunda aflicción, muy acorde con las creaciones sevillanas de la primera mitad del siglo XVIII.

       La mirada baja, con los párpados muy ligeramente abultados, la cabeza girada y la boca entreabierta, hablan por sí solas de un rostro demudado por la tragedia, en el que, como único detalle coqueto se permite un hoyuelo en la barbilla.

       Desconocemos el momento de ingreso de esta imagen en los fondos de la Cofradía, o sí ya hubiera pertenecido con otra advocación a la misma, o incluso a la parroquia. Lo que si es cierto es que desde un primer momento acompañó al Santísimo Cristo de los Remedios en sus desfiles procesionales, al menos hasta el año 1945, y que desde 1948 procesionaba por el atrio de Santa Eulalia en un solemne Viacrucis que servía de pórtico de la Semana Santa.

       Años después, ya sustituida por la nueva talla de Nuestra Señora del Mayor Dolor, fue retirada del culto y guardada en casa de Doña Primitiva López, hasta su muerte, en 1990, cuando retornó, por voluntad en ésta de nuevo a la Cofradía, que la custodia en su sede social a la espera de una oportuna restauración que consolide su ajada pintura y elimine los repintes poco afortunados.

       Toda la talla se remata con una corona ovoide de plata, de doble aro, que cobija en el primero un corazón atravesado por siete puñales, y el segundo coronado por las doce estrellas, símbolo de las doce tribus de Israel, que proclaman su maternidad sobre la iglesia. Centrado, un sencillo crucifijo, y en una raída toca monjil que esconde su pelo pintado.




Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información